Guía para viajar en bici por Edimburgo

«A bicycle is the greatest tool of personal liberation most of us will ever know».
«La bici es la mayor herramienta de liberación personal que muchos de nosotros conoceremos jamás»
.

Andy, nuestro bicicletero.

Esta es una guía para (re)descubrir la Capital de Escocia en bicicleta a través de senderos lisos, cómodos, con desniveles fáciles, pasando por reservas naturales, ríos, parques, rincones secretos, miradores. Y, aunque el foco está en el uso de la bici, esta también es una guía para conocer lugares que no suelen estar en los itinerarios comunes y a los que se puede llegar en transporte público y, obviamente, ¡recorrerse a pie!

Esta post lo escribimos con Nico, mi pareja: ambos vivimos y exploramos la ciudad en bici desde hace más de un año.


¿Está bueno moverse en bicicleta por Edimburgo?

Está bueno moverse en bicicleta (¡y punto!).

Nico y yo somos fieles defensores de la bici y creemos que toda urbanidad puede pedalearse, pero es verdad que hay lugares más fáciles y más difíciles para pedalear.

¿Y qué hace que una ciudad sea fácil o difícil de pedalear?

Hace poco hicimos una encuesta en la que participaron unas ochenta personas. Los votantes tenían que elegir qué los hacía sentir más inseguros/as al pedalear una ciudad. Cincuenta personas respondieron que lo que más miedo les daba era la calle; la convivencia del ciclista con los autos, motos y colectivos es lo que suele hacernos sentir tan vulnerables. Yo pensaba que la respuesta iba a ser tener que ir en subida, pero debe ser porque eso es lo que más me preocupa a mí, producto de una especie de estrés post traumático después de haber pedaleado por las montañas de Italia en pleno verano, cuando me tenía que bajar de la bicicleta y caminar con la bici al lado mientras las gotas gordas de sudor bajaban por mi espalda. Entonces, empecé a comparar Edimburgo, que tiene colinas, ríos, calles en desnivel, con Buenos Aires, mi ciudad natal, que, a grandes rasgos, es amplia y llana, y no siento que Buenos Aires sea tan fácil de pedalear y me respondí que puede que no se trate de una cuestión topográfica: más allá de cuánto haya que subir, bajar, doblar, el verdadero obstáculo que puede tener una ciclista por la ciudad es la calidad del espacio por donde circular.

Own the road

APROPIARSE DE LA CALLE

Patrick Field, autor del libro «The cycling revolution», dice que pedalear en una calle transitada requiere audacia: es verdad que los mayores peligros vienen de las acciones de los otros (extraños que tienen más «poder» porque van más rápido, porque son más grandes) pero para sentirse segura hace falta comunicarse, empatizar y resolver los conflictos con el mínimo estrés posible. Yo solía manejar un poco en auto por Buenos Aires y jamás pude relajarme del todo: todo me parecía peligroso, la velocidad me daba miedo, hasta ir despacio me daba miedo porque sentía que obstaculizaba a los demás. Pero en cambio nunca me siento más segura como cuando estoy arriba de mi bicicleta, sea donde sea y con los obstáculos que tenga en el camino.
Patrick dice algo muy lindo que es todos en la calle tenemos el mismo estatus: somos seres humanos, y con esa idea en mente tenemos que apropiarnos de la calle: yo, ciclista, tengo los mismos derechos a usar la calle que los demás humanos arriba de otros vehículos (y, en consecuencia, también tengo responsabilidades). Por ejemplo, cuando Patrick habla de comunicación, pienso que se refiere a mirar a los conductores a los ojos, indicar con las manos hacia dónde vamos a doblar, avisar antes de frenar: fluir con el tránsito de manera consciente y sentirnos con autoridad para circular.

Cars ruin cities

¨LOS AUTOS ARRUINAN LAS CIUDADES». Inscripción en la remera de un ciclista.

Hay algo que las ciudades pueden hacer por nosotros, los ciclistas: es darnos la infraestructura y los espacios apropiados no sólo para que circulemos más seguros sino para fomentar el uso de la bici. Creo que todos sabemos a estas alturas que las ciudades más importantes del mundo ya trabajan en planes para ser más sustentables y eso incluye más transporte público, menos autos particulares y mejores espacios para peatones y ciclistas. Edimburgo, por ejemplo, trabaja en el proyecto de ser una ciudad con cero emisiones de carbono para el año 2030. Y aunque actualmente todavía hay mucho que mejorar en esta ciudad (por ejemplo los cráteres, digo pozos, que hay en las calles), Edimburgo está llena de senderos, muchos conectados entre sí, por los que es posible moverse evitando las calles comunes y los autos: sin semáforos, sin tránsito, con poco ruido, con mucho verde. Me atrevo a decir que Edinburgo es una ciudad cómoda y segura para recorrerla en bici y que, aunque el miedo a la calle (y a manejar por el lado izquierdo) todavía exista, hay muchas, un montón de opciones para moverse por la ciudad con seguridad. Acá empieza la lista de nuestras rutas favoritas para recorrer Edimburgo en bicicleta.

Este es el esquema de la ciudad de Edimburgo. Hacía el norte limita con el Mar del Norte.

A lo largo de canales o ríos

UNION CANAL

En el siglo XIX las casas, los edificios, se calefaccionaban con chimeneas.
En 1818 comenzó la construcción de un Canal que partía de Edimburgo y se conectaba con otro canal ya existente (el Forth & Clyde) y entre los dos formaban una vía por la que se transportaba el carbón y que unía las dos ciudades más importantes de Escocia: Edimburgo y Glasgow.
El carbón viajaba en barcas de madera tirada por caballos que caminaban en la rivera del Canal. Imaginen que para principios de siglo (incluso hoy) este sistema era una obra de ingeniería revolucionaria: cualquier sistema de transporte que circule paralelo al tráfico diario (como unas vías de tren elevadas que no interrumpan en tránsito de la ciudad) es un sistema de transporte eficiente. En esa época y con el Union Canal funcionando, los precios del carbón en Edimburgo bajaron e incluso esta red de Canales se usaban para transporte de pasajeros (por ejemplo, un viaje de Edimburgo a Glasgow en barca tardaba siete horas).

Lo que pasó fue que, muy pocos años después, en 1842, aparecieron las vías de ferrocarril y el Canal se dejó de usar completamente, hasta que en el año 2000 un Organismo Público (Scottish Canals, a cargo de las vías fluviales de Escocia) invirtió en un proyecto (el Millenium link project) para restaurar el Canal y lo convirtieron en una atracción turística pero también en un espacio recreativo para quienes vivimos en la ciudad.

Pedalear por el canal implica ir por un camino plano a lo largo del agua, rodeado de verde y sí, ¡se puede llegar hasta Glasgow en bicicleta! Incluso aunque decidan pedalear pocos kilómetros, van a pasar por debajo de puentes, ver pueblos y edificios a lo costados, ver gente en kayac, clubes de remo, incluso barcos estacionados que venden café, vacas, bosques. Por la rivera del Union Canal sólo circulan bicis, peatones y runners. Lo único de lo que hay que preocuparse es de tocar la campanita y de estar alerta cuando se angosta el sendero, sobre todo si viene otra ciclista de frente. Listo, lo dije: es mi lugar favorito para viajar en bicicleta por la ciudad.

Longitud pedaleable a lo largo del Union Canal: 30km
Dificultad: baja
Calidad del suelo: buena, asfaltada, a veces el sendero es bastante angosto sobre todo al pasar por debajo de los puentes.
Conexiones: con el Water of Leith, con el Forth & Clyde Canal. Varios puntos de ingresos desde la ciudad.
Mejor época: primavera y otoño (por los colores y la explosión de verde). Es peligroso en invierno sólo si nieva porque el sendero se congela y es muy resbaladizo. En verano suelen haber muchos peatones y ciclistas, especialmente en las partes más céntricas.


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BRAIDBURN RIVER

En dirección sureste, están las Pentlands Hills, las famosas colinas o montañas de la ciudad de Edimburgo. Desde esas colinas nace, en una fractura, un arroyo que baja hasta la ciudad y desemboca en el mar, en la playa de Portobello: ese es el Braid Burn River. El arroyo va pasando por parques más planos, como el Colinton Park o el Figgate Park, por parques que son un valle, como el Braidburn Valley, incluso por una Reserva Natural, the Braidburn Hermitage. Siguiendo la rivera del arroyo, hay senderos que van atravesando estos espacios verdes; a veces el arroyo se esconde un poco, en algunos puntos de la ciudad esta entubado (por eso no es posible llegar directo desde las Pentlands hasta la playa siguiendo el curso del agua) pero sí se pueden pedalear tramos largos (explico sobre estos lugares más adelante).

Un gran plan para recorrer la ciudad de punta a punta es armar un itinerario siguiendo el curso de este arroyo, ya sea empezando por una punta o la otra, al irse escondiendo y apareciendo, es posible ver a largo del curso de agua muchas partes diferentes de la ciudad y tener muchas sensaciones distintas (vistas a las montañas, el sonido del agua en el bosque, parques con chicos jugando, calles y avenidas más y menos transitadas).

Longitud pedaleable a lo largo del Braid Burn River: 14km
Dificultad: medio/baja, desniveles pocos y bajos
Calidad del suelo: asfaltado en algunos parques, puede ser barroso y ripio en algunos tramos.
Conexiones: (y espacios verdes que atraviesa) Portobello beach, Rosefield Park, Figgate Park, Innocent Railway Path, Newington Cementery, Hermitage of Braid, Braidburn Valley, Colinton Mains Park, Dreghorn Woods, Bonaly Country Park.
Mejor época: todo el año, algunos sectores son más disfrutables si no llovió ya que el terreno estará más seco.


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WATER OF LEITH

Slateford Aqueduct (los arcos a la izquierda). Las pasarelas y escaleras son las que conectan el Union Canal (allá arriba del acueducto) con el Water of Leith (el río de agua que se ve debajo).

El río Leith (palabra de origen celta que significa «húmedo») nace también de las Pentland Hills y muere en el mar, en el barrio de Leith. Desde tiempos pre-históricos, el río provee energía hidráulica y de allí que tenga tanta historia a su alrededor. El río pasa por algunos de los barrios más lindos de Edimburgo y también atraviesa pueblitos de las afueras de la ciudad e igual que el Union Canal, hay un sendero a lo largo —Walkway— por donde sólo circulan peatones y ciclistas. De verdad es húmedo: está bordeado de verde que en algunas partes se hace bosque, a veces se escucha el agua correr muy fuerte e incluso hay sectores donde se hacen pequeñas playas.
Lo que más me maravilla es cómo la trama de la ciudad se fue colando y dependiendo en qué parte de la ciudad se esté es posible espiar al río desde distintos ángulos y alturas y toda la ciudad se transforma en un tejido verde, gris, húmedo.

MIS 3 PUNTOS FAVORITOS A LO LARGO DEL RÍO
*Colinton Tunnel: si pedalean en sentido hacia las Pentlands, antes de llegar a Balerno hay un antiguo túnel de ferrocarril intervenido por un artista local que cuenta la historia de un poema escocés. Además, al final de túnel hay un parque enorme por el que se puede bajar al agua y disfrutar de unas playas escondidas.
*Dean Village: unas antiguas viviendas para obreros construidas en 1880, hoy parecen casas de fantasía. Acá lo pueden ver nevado.
*Las vistas del Slateford Aqueduct: un acueducto construido junto con el Union Canal. En la unión del canal con el Water of Leith se puede ver desde abajo y es impresionante.

Longitud pedaleable a lo largo del Water of Leith Walkway: 35km (tener en cuenta breves interrupciones)
Dificultad: media
Calidad del suelo: variada: tramos de ripio que pueden ser barrosos, tramos asfaltados, pequeñas subidas cortas; hay escalones/ escaleras y pequeños puentes en algunos puntos.
Conexiones: con barrios de la ciudad: Stockbridge, Leith, Canonmils, Inverleith, entre otros; con las afueras de la ciudad: Balerno, Colinton, Currie, entre otros.
Mejor época: todo el año: es una opción muy fresca para pedalear (y tener lugares en sombra y húmedos) en primavera y verano.

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THE RIVER ALMOND

Mucho menos conocido que el famoso Water of Leith, el río Almond nace de una colina en la localidad de Lanarkshire y muere en el mar, a la altura de Cramond. Tiene una extensión mayor al Water of Leith, pero me voy a centrar en el tramo/sendero que inicia en la costa y termina justo antes del aeropuerto de Edimburgo. Al menos en este tramo, el río Almond es más ancho que los otros cursos de agua de la ciudad y más salvaje: es mucho menos concurrido quizás porque está muy al límite de la ciudad, en el lado norte, pero también eso lo hace más especial, un secreto bien guardado. A lo largo del río solían haber molinos, de hecho, en este tramo se pueden recorrer las ruinas de uno de ellos, que cortaba hierro traído de otras partes de Europa cuando el área se dedicaba a la industria, allá por 1770.

Longitud pedaleable a lo largo del River Almond Walkway: aproximadamente 6km
Dificultad: baja
Calidad del suelo: variada: tramos de ripio que pueden ser barrosos, tramos asfaltados, pequeñas subidas cortas; hay escalones/ escaleras y puede haber algún tramo cortado.
Conexiones: otras ciclovías como Roseburn Path, costa de Cramond, Cascadas de Cramond, Fair-a-far Mill.
Mejor época: todo el año: es una opción muy fresca para pedalear (y tener lugares en sombra y húmedos) en primavera y verano.


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A lo largo de antiguas vías de ferrocarril

INNOCENT RAILWAY PATH

Con el objetivo de transportar carbón a la ciudad de Edimburgo, que hasta ese momento se hacía a caballo por calles bastante precarias, lo que costaba tiempo y dinero, se construyó una ruta (alrededor del año 1830) desde una de las industrias en Dalkeith hasta Edimburgo para que circulara un tranvía tirado por caballos. Al poco tiempo, también se empezaron a transportar pasajeros hasta que a mediados del siglo XIX North Brithsh Railways adquirió la ruta y la incorporó a sus sistema de ferrocarriles para el transporte de carbón y otros bienes. Pero en 1968 cerró el último depósito de carbón y la ruta quedó obsoleta, así que la cerraron. Fue re-abierta como ciclovía en la década de 1980. Hoy es posible viajar por ese tramo de historia en bici o a pie: es un sendero muy tranquilo desde el que se ve el Holyrood Park (esas colinas que marcan el perfil de la ciudad, que son restos de un volcán) y por el que se puede llegar hasta Musselburgh (ciudad vecina a Edimburgo) y el mar.

Longitud pedaleable a lo largo del Innocent Railway Path: aproximadamente 6km
Dificultad: baja
Calidad del suelo: buena, en su mayoría asfaltado.
Conexiones: Holyrood Park, Musselburgh, Portobello, John Muir Way.
Mejor época: todo el año


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BLACKHALL Y ROSEBURN PATH

La red de ferrocarriles Caledonian se abrió en 1845 para unir el «cinturón» de Escocia (que va desde el este —la ciudad de Glasgow— hasta el oeste —Edimburgo—) con la red de ferrocarril inglesa ya existente y que en 1923 son absorbidas por la red de trenes británica. Al quedar en desuso, igual que sucedió con el Innocent Railway Path, la ciudad transformó parte de estas vías en una ciclovía y sendero peatonal. Lo mejor es que como el tren circulaba por encima o por debajo de Edimburgo, hoy este sendero se saltea todo el tráfico y la trama de la ciudad y se puede llegar muy rápido a varias partes de Edimburgo. Para mí lo más lindo es ir viendo en el camino, que está rodeado de verde, los restos de los viejos andenes y viaductos.

Longitud pedaleable a lo largo del Blackhall/Roseburn path: el tramo más largo y directo es de unos 7km y va de Roseburn (cerca de Haymarket) hasta Newhaven (en la costa).
Dificultad: baja
Calidad del suelo: buena, bien asfaltado y señalizado.
Conexiones: Water of Leith y diversas salidas hacia la costa.
Mejor época: todo el año


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A lo largo del mar

Sé que a veces es difícil creer que Edimburgo tiene salida al mar porque en general las fotos y videos que popularizan la ciudad son de su centro histórico, pero sí, Edimburgo tiene mar y playas. El Mar del Norte forma una bahía en la ciudad, por eso el agua es tan calma, y eso —junto con la neblina o bruma que suele haber en el aire— le dá un clima de solemnidad y misterio a la costa de esta ciudad que la hace especial y mágica.

Hay dos zonas principales para pedalear o caminar sobre la costa de la ciudad que, si bien tienen continuidad (se puede llegar de uno al otro por la costa pero eso implicaría pedalear por una avenida), también se pueden unir por senderos más internos y tranquilos. Voy a describir las dos zonas porque me parece que además cada una amerita un paseo aparte.

PORTOBELLO Y MUSSELBURGH

Portobello, que fue alguna vez una localidad independiente pero hoy es un barrio o zona de Edimburgo, y Musselburgh (que es la localidad vecina) comparten costa y se unen por una promenade o paseo costero lleno de restaurantes y puestos de comida, vistas a la bahía, playas amplias y hasta la desembocadura de un río. Un paseo fácil, turístico y agradable para hacer en bici o a pie y, si el clima acompaña, tirarse en la arena a descansar.

Longitud pedaleable a lo largo de Portobello y Musselburgh: aproximadamente 8 km
Dificultad: baja
Calidad del suelo: buena, en su mayoría asfaltado.
Conexiones: Centro comercial de Portobello y centro comercial de Musselburgh, Brunstane Mill Park, River Esk (río de la localidad de Musselburgh, también con un sendero a lo largo), Musselburgh Lagoons, John Muir Way.
Mejor época: en los meses de calor, pero si no hay mucho viento se disfruta todo el año.


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CRAMOND/ SILVERKNOWS/ GRANTON

Mucho menos popular que otros barrios y zonas en la costa de Edimburgo, a lo largo de los barrios de Cramond, Silverknowes y Granton hay una explanada larga y ancha y playas amplias para disfrutar las vistas costeras o refrescarse en verano. Es un plan C en todos los itinerarios turísticos y por eso es un gran secreto de la ciudad: desde acá se llega a la isla de Cramond (a la que se puede cruzar a pie cuando la marea está baja), se puede iniciar el recorrido por el River Almond y, si se sigue un poco más allá de la ciudad, yendo hacia el norte, hay una ciclovía tranquila y con escenarios muy escoceses por la que se puede llegar hasta Queensferry, pero eso queda para otro post.

Longitud pedaleable a lo largo de Cramond/ Silverknowes/ Granton: aproximadamente 4km
Dificultad: baja
Calidad del suelo: buena, en su mayoría asfaltado.
Conexiones: Cramond Island, The River Almond, South Queensferry, Lauriston Castle, Forthquarter Park.
Mejor época: en los meses de calor, pero si no hay mucho viento se disfruta todo el año.


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Parques con ciclovías

Esta es una lista de algunos de mis parques favoritos de Edimburgo con senderos para pedalear (o caminar) un rato, para quienes no se animan a tramos largos o se sienten más seguros en lugares contenidos con bancos para descansar, locales u otros servicios cerca. También, si están de visita en la ciudad y les gusta pasar tiempo en un parque y tirarse en una lona a descansar, a hacer un picnic, a leer, estos son parques con distintas energías y en lugares muy diversos de la ciudad por lo que hay para todos los gustos.

THE MEADOWS + BRUNTSFIELD LINKS
Con clima universitario y en una ubicación céntrica, rodeado de cafés y grupos de amigos siempre haciendo algo a las brasas, está lleno de senderos para pedalear bastante bien señalizados.


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LITTLE FRANCE PARK + CRAIGMILLAR PARK
En el extremo este de la ciudad, donde Edimburgo todavía está creciendo y se ven bloques de edificios nuevos y muchos otros en construcción, estos dos parques son un poco más rústicos y tiene algunas subidas y bajadas pero hay siempre poca gente y tiene senderos largos para pedalear o caminar con tranquilidad. Además, en Craigmillar Park está uno de mis castillos favoritos.

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HOLYROOD PARK
El parque más conocido de Edimburgo: de geología volcánica, colinas, lagunas y un sendero sencillo que circunvala el parque. Más que recomendado.


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DREGHORN WOODS
En el suburbio sur de Edimburgo está el bosque de Dreghorn, con un ambiente similar a la reserva natural de Braidburn: un arroyo, árboles frondosos y mucha tranquilidad, con senderos a veces un poco rústicos (algo de ripio y barro), pero muy agradable. Lo mejor es que desde ahí se puede llegar en cinco minutos a un acceso al Parque de las Pentland Hills, las montañas de Edimburgo.


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PENTLAND HILLS REGIONAL PARK

Un parque regional con colinas, reservorios de agua, bosques, animales y muchos senderos para explorar. Hay distintos puntos de acceso desde la ciudad y alrededores y muchos circuitos para recorrer libremente conectados entre sí.


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EXTRA EXTRA

APPS & SITIOS WEB para ciclistas (y peatones)
*sustrans.org.uk es la organización que gestiona la red de ciclovías y senderos sin tráfico del Reino Unido y tiene este mapa súper útil.
*mapy.cz es una app en cuyo mapa es muy sencillo de leer cuáles son los senderos sin tráfico; además tiene funciones similares al Google Maps. También tiene bien señalizados puntos para recargar agua, puntos panorámicos, entre otras cosas útiles.
*Google Maps es rápida y útil para ir del punto a al b en modo bicicleta, que en este ciudad funciona muy bien. Lo malo es que en general da las opciones más rápidas, pero si se explora mejor con otras apps o mapas, se puede pedalear o caminar por mejores lugares.
*walkhighlands: es un sitio web súper práctico y lleno de información con todas las rutas a pie de Escocia. En cada ruta se muestran la distancia, la dificultad y, por supuesto, los senderos están indicados en el mapa. Muy recomendada.


(OTRAS) VENTAJAS DE USAR LA BICICLETA EN EDIMBURGO
*economía: un boleto de colectivo común dentro de la ciudad cuesta  £1,80, un viaje ida y vuelta al trabajo serían  £3,20 por 20 días son mas de  £70 al mes. Mi primera bici en esta ciudad la compré usada a  £50 y la usé ocho meses.
*independencia: no depender de nadie más que de vos misma —básicamente independizarse de los horarios de los colectivos.
*siempre hay un lugar para dejar la bici: incluso cuando no haya específicamente un parking de bicicletas, siempre hay una reja o un poste de luz al alcance.
*las ciclovías: muchas de las calles principales de la ciudad tienen un carril exclusivo para bicicletas y están, en su mayoría, bastante bien señalizados.
*señalética: todos los senderos están muy bien señalizados: —como casi todo en el Reino Unido, vienen con instrucciones— flechas, nombres de los caminos, distancias hasta los siguientes puntos, sentido de circulación. Así que, aunque las redes de senderos parezcan complejas, es muy fácil orientarse.

DESVENTAJAS DE USAR LA BICICLETA EN EDIMBURGO
*el viento: especialmente en los mese fríos, el viento en esta ciudad es muy molesto. Un día ventoso «normal» puede implicar vientos de 25km/h y un día de viento insoportable, ese que viene de a ráfagas y te empuja, puede ser de 55km/h o más. Hay que ser precavidos si circulamos un día ventoso, sobre todo en espacios abiertos.
*el hielo: no tanto la nieve, que puede haber o no, pero una noche de llovizna puede implicar escarcha la mañana siguiente y eso hace las superficies muy resbalosas (¡incluso para los peatones!).
*los pozos: las calles de esta ciudad están bastante destruidas. Una humilde recomendación es no usar ruedas de bici de carrera (que son más rápidas pero más finitas) en la ciudad —es pinchadura garantizada.

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