Elige tu propia desventura (viajera)

Viajar es muy lindo, tenés mil anécdotas, bla bla bla. Pero a veces te pueden pasar cositas que hoy me río de janeiro pero, en ese momento, quería a mi mamá. He aquí un listado con algunas posibilidades. Todo está basado en hechos reales.

Perder el avión Lima-Buenos Aires. 

Y dejar que tu equipaje viaje solo, llegue a Ezeiza y te espere en el medio del pasillo hasta que lo pasas a buscar once horas después. Y si no se sabe qué hacer con la espera hasta el siguiente vuelo, siempre se puede salir del aeropuerto para ir al cine a ver una película doblada al español. 

Ser perseguidos por una jauría de perros en la playa. 

Tras una inminente aparición de Mickey Mouse y su familia entre las piedras de la escollera de Mar del Plata, agarrar todo y tratar de salir corriendo puede llamar la atención de algún canino juguetón que se dedique a morder los tobillos de él mientras ella es rescatada por un amable guardavidas que le desinfecta un corte en el pie izquierdo que acaba de hacerse escapando del perro. 

Que te roben, salir a correr al ladrón y regresar con lo robado. 

Moraleja: nunca llevar el trabajo a las vacaciones porque puede ocurrir que el amigo de lo ajeno te saque de entre las manos la computadora donde estás trabajando y tenga el ladrón que correr lo más rápido posible porque el dueño del objeto lo persigue sin cansancio jurándole la muerte a golpes. El final: la compu es arrojada al aire por el chorro con un lanzamiento sin puntería provocado por el pánico de tener al dueño irascible a escasos metros de su cuerpo. 

Golpearse la nariz en una terma 

Es muy lindo nadar siempre y cuando uno sepa calcular la profundidad y las distancias. Sino, puede ocurrir que la nariz se choque con un escalón y, luego de que haya salido la sangre, se ganen dos ojeras tan negras que se crea que el delineador se corrió o que alguien le dio una piña

Vagar sin rumbo 

Cuando hace tantos grados bajo cero, por más Teléfono Móvil triple Z 8.0 que se tenga, no hay batería que aguante a tal clima y, si no se conoce el lugar donde se está, habrá que darle calor con las manos al celu hasta que decida prenderse y reactivar el Google Maps. 

Espiando por arriba de los techos de Antoquia, Colombia.
Medellín, Colombia.

Rezarle a cada santo para que aparezca una estación de servicio en plena ruta  

De la Virgen María hasta el Gauchito Gil, a todos les pido, que cuando estemos en viaje en una ruta oscura sin ningún tipo de señalización en el asfalto y con una sola rayita de nafta, aparezca en el camino una YPF que nos dé una mano para llegar a destino y para no terminar cagando entre los yuyos de la banquina debido a la descompostura provocada por la mayonesa casera de algún bar de la ciudad de Azul. Acá un consejo: siempre llevar papel higiénico. 

Encontrarse con un burro poco amistoso 

Cada vez que uno se encuentra en un pueblo de casas de adobe en medio de un valle, donde sus habitantes bajan de la montaña cuando se va el sol para refugiarse en sus hogares antes de que la última luz del pueblo se apague, puede ocurrir que haya que regresar al hospedaje donde uno duerme y, como ya no haya luz, la única forma de ver por dónde se camina sea con el flash de la cámara. Atención acá: si a cada flash un roznido cada vez más cercano, correr. 

Viajar en círculos 

Hay ciudades y ciudades. Si se está en alguna con las autopistas más largas del mundo pero con los carteles más pequeños de América, disponer de varias horas para yirar y yirar y nunca pero nunca hacerle caso al GPS que te manda al hotel Hilton cuando le pedís llegar al shopping. 

Apunarse 

Definición: Malestar físico ocasionado por la dificultad para adaptarse a la baja presión del oxígeno a gran altitud. Consecuencias posibles: recibir oxígeno, vomitar en una vereda y en el propio cabello, chupar una hoja de coca mientras se sostienen otras dos en las sienes, etc. 

Ser tomada por gringa en Medellín 

Y que te pidan mantener una conversación en inglés con un grupo de estudiantes paisas. ¿Acaso peco por rubia? Che amigo, yo también soy latina. 

Dormir en un aeropuerto 

Cuando se viaja barato, no se puede ir con pretensiones. Si hay que tardar 24 hs en cruzar de Colombia a Argentina, se tarda. Se duerme donde se pueda y hasta que lo echen de ese juego infantil acolchonado. Siempre se puede estar peor si los locales cierran y se apaga hasta la tele. 

Bañarse al aire libre en una isla 

Literalmente y con un baldecito que junta el agua dulce de un tacho. Consejo: hacerlo antes que atardezca porque la falta de electricidad dificulta que se vea bien donde se emboca el baldecito cuando está oscuro. 

Un pueblo pesquero cerca del Parque Tayrona, en Colombia
Cerca de la piedra del Peñol, Colombia.

Viajar en lancha en el mar caribe 

Nunca un sueño paradisíaco pudo ser tan peligroso, al extremo de quedar varados en tierra hasta que la marea se “tranquilice”, ir a máxima velocidad para surfear la cresta de las olas, ser impactados tan fuerte por el agua que todos los pasajeros caigamos hacia un costado golpeándonos entre nosotros, volver a acordarnos de los Santos a los que acudimos en la ruta desierta y no ver nada por la cantidad de agua que te entra en los ojos. Hasta que te piden que es necesario que cuatro pasajeros amables bajen de la lancha en esa isla desolada porque vamos excedidos de gente, pero con la promesa de que te pasan a buscar en un rato. Hasta acá llegamos. 

**Bonus 

No debe tomarse como una desventura menor la comunicación en un idioma que no es el propio. Cuando está en juego que te dejen entrar o no al país se puede transpirar un poco, sobre todo si te dicen: «it´s a dangerous neighbourhood» (¿Acá se van alojar? Es un barrio peligroso). «Yes, we are students, we can´t afford anything better» (sí, somos estudiantes, no podemos pagar otra cosa). 

2 comentarios

  1. excelente!! muy identificada con la pérdida de vuelos y rezo a santos para conseguir una estación de servicio… ja!

    1. Author

      Jajaja lo bueno es que ahora lo contamos como anécdota!

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